Por: Lina Fierro para Milagros Urbanos.

 

Tendemos a pensar que la agricultura es un área ajena a nosotros los habitantes citadinos. Rodeados de cemento e industrias nos es difícil relacionar nuestras vidas rutinarias y humanistas con lindos jardines produciendo comida saludable y al gusto. Si tú eres un amante de la buena nutrición o un arduo trabajador de la urbe que apenas tiene tiempo de alimentarse diariamente, este artículo es para ti, porque todos y cada uno hacemos parte de una sociedad – que está en detrimento – y de un medio ambiente – que hemos subvalorado y desperdiciado. ¿Sabías que puedes hacer parte activa de una revolución alimenticia y ambiental de una forma simple y divertida?

Esperamos que te enamores de la idea de cultivar en tu propia casa o apartamento, y emprendas este proyecto sostenible para ti, tu familia y comunidad.

¿Por qué sembrar?

El crecimiento desmedido de la población mundial nos llevará a 9.600 millones de personas para el 2050 (según la ONU), que de la mano con el desplazamiento constante de personas a la ciudad llegará a un 85% de personas viviendo en las grandes ciudades, en Colombia hoy en día esta cifra asciende a 77,3%. Esto desata una crisis alimentaria de la que ya estamos empezando a ser víctimas. Y no estamos hablando de la falta de comida en nuestra mesa, sino de la dudosa calidad y la limitada variedad de lo que comemos. De hecho, de las 30.000 especies comestibles, hemos aprovechado 7.000 en toda la historia y hoy solo doce productos son el 90% de la alimentación mundial. ¿Acaso sabes de donde exactamente viene tu comida y todos los procesos a los que han sido sometidos todas las carnes y vegetales que consumes en tu casa?, ¿te has preguntado si consumes suficientes nutrientes en tus vegetales?

Adicionalmente, nuestros recursos naturales están disminuidos en gran medida debido a las prácticas no sostenibles de la agricultura industrializada, y los consumidores hemos sido culpables indirectos. Y entonces… ¿cómo contribuimos si sembramos en casa? Podemos disminuir los desechos orgánicos de la basura a través del compostaje, consumir menos agua en su producción y la huella de carbono del transporte de alimentos será menor al consumir alimentos locales – producidos en casa o por productores pequeños-, por solo mencionar algunos beneficios.

Ahora la pregunta crucial, ¿Qué te motiva a ti a buscar esta información? Además de aportarle al mundo y asegurar la calidad de algunos de tus alimentos, quizás quieras sembrar algunas plantas que son muy costosas en el mercado o no se consiguen fácilmente, o tal vez necesitas despejarte un poco de la rutina diaria, o por que no, darle un toque de belleza y algo más de alegría a tu hogar? Estas son las motivaciones que debes  guardar en tu corazón para darles esa dosis de amor y cuidados diarios que tus plantas van a necesitar.

¿Qué sembrar?

Como no es posible producir la totalidad de los alimentos en nuestro pequeño jardín, escoge las plantas dependiendo del espacio disponible, teniendo en cuenta lo que te gusta y no es sencillo de conseguir. Algunas de las hortalizas, aromáticas y hierbas gastronómicas, que no son fáciles de conseguir en el mercado pero crecen perfectamente en nuestra ciudad son: salvia, estragón, berro de agua, diversos tipos de lechugas incluso asiáticas, frambuesas (arbusto), levístico (o hierba maggi que sabe igual a este condimento…).

Por otro lado, hay plantas que están más expuestas a la contaminación con agroquímicos o aguas contaminadas, como por ejemplo: papas, tomate, espinaca, lechugas, fresas, apio y acelga.

Incluso si contamos con una reja o pared, la podemos aprovechar para sembrar algunas enredaderas como cidra (guatila), pepino para rellenar (archucha), curuba, granadilla o habichuela. Te sorprenderás de la visita de las abejas a tu huerto.

Manos a la obra!

1- ¿Dónde puedo hacerlo?

Hay varios factores a tener en cuenta. Principalmente, necesitas un lugar con la luz, la ventilación, y el suelo apropiados. Después debes planear un lugar que te permita tener a la mano agua para el riego, al igual que el acceso fácil para que puedas estar pendiente a diario sin que sea una tarea dispendiosa.

Ten en cuenta estos aspectos:

  • Diseño y planeación: Que las plantas reciban la luz del sol la mayor parte del día, principalmente en la mañana. Adicionalmente, ten en cuenta el ciclo del cultivo de cada una para diseñar tu jardín según las alturas y tiempos de cosecha de las diferentes especies y evitar que unas le den sombra a las otras (ten en cuenta la orientación del sol).

Podemos sembrar en dos tipos de zonas.

  • La zona blanda es la porción de terreno con suelo. En ella las plantas recibirán mejor el sol, requieren menos riego manual y se podrán sembrar incluso árboles. Sin embargo lucharemos un poco con la erosión, la exposición a lluvias fuertes, granizo y plagas del suelo. También será poco ergonómico, y si trabajas por un largo tiempo podrás lastimar tu espalda en las labores del cultivo. Para prepararla, debes retirar residuos como piedras grandes, escombros, basura, y adicionar materia orgánica. También puedes elaborar camas y encerramientos según tu disponibilidad
  •  Las zonas duras son las más abundantes en la ciudad (terrazas, balcones, patios). Puedes escoger materas, recipientes plásticos o madera, o simplemente hacer uso de tu creatividad para reciclar diversos materiales. Es esencial conocer las exigencias de espacio y profundidad de cada planta. Asegúrate que los contenedores sean fuertes, tengan huecos para drenaje, sean oscuros, y que no hayan sido utilizados para almacenar sustancias tóxicas como la pintura. Recomendamos fertilizar el suelo a utilizar con humus y cascarilla en estas proporciones: 3 partes de tierra negra, una de humus y una de cascarilla de arroz.

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2. Propagación y plantulación

Dependiendo del tipo de planta, se puede propagar a partir de una parte vegetativa. Hay diferentes partes que generan raíz cuando las sembramos. Estas son los tubérculos o raíces modificadas, los bulbos o tallos modificados, los hijuelos o conocidos “piecitos”, estolones – los brotes laterales de la base del tallo-, las estacas – tallo con entrenudos que generan raíz al estimularlos-, o esquejes – rama u hoja que genera raíz al sembrarse.

Para plantular (a partir de semillas) es muy eficiente el sustrato que contiene 50% de compost  y 50% de turba. Si utilizas una bandeja de alveolos especializada, abre hoyos con tus dedos en cada espacio y coloca  3 o 4 semillas por hueco; cuando las plántulas tengan unas 3 o 4 hojas y si germinan 2 o más semillas en un alveolo, debes dejar solo una. Luego de algunas semanas (4 a 6) estarán listas para acomodarlas en tu huerto. También está la opción más cómoda de comprar las plántulas listas en lugares especializados como el Centro de Biotecnología de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en la vía Tunja Briceño.

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3. Siembra

Finalmente, para empezar a sembrar tu huerto, puedes usar plántulas o semillas directamente. Dependiendo de la especie es mas conveniente una u otra forma, se recomienda sembrar rábanos y zanahorias a partir de semilla en su ubicación definitiva. Si es plántula (planta pequeña de unas 4 a 6 semanas de vida), el mejor momento para sembrarla es en la tarde, pero si es a partir de semilla, la mañana es la mejor opción.

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Es importante saber que las plantas necesitan su espacio, y pueden competir por recursos, por lo cual la distancia entre ellas según la especie es importante para que crezcan fuertes y sanas. Incluso hay algunas plantas que liberan sustancias en el suelo que impiden la germinación de otras plantas, el ataque de ciertos insectos o parásitos, o atraen organismos benéficos para ellas. A este fenómeno se le llama alelopatía. Esta información nos puede ayudar en el diseño estratégico de nuestro cultivo. Un ejemplo de esto es la cebolla, que no se debe sembrar cerca a otras plantas.

Por supuesto, un cultivo así como un jardín, requiere cariño y cuidado diario, pero una vez empieces con el tuyo, va a ser un tiempo de relajación y diversión.

Estos cuidados incluyen riego, fertilización, control de arvenses, podas, control de plagas, entre otras. Aunque suena muy complejo, se hace muy simple cuando se tiene la información y ayuda, y en nuestro articulo sobre el cuidado del cultivo encontraras todos los detalles.

Ante todo nuestra invitación es a que empieces algún tipo de cultivo, así sea tan solo una planta, o germinados de diferentes semillas, irás entendiendo poco a poco la dinámica y con seguridad querrás expandir rápidamente tu “cultivo”. Es preferible empezar con algo pequeño que poco a poco se va ampliando, que tratar de abarcar un gran cultivo pero desistir en el intento.

Sabemos que ahora tienes muchas preguntas y estamos dispuestos a ayudarte. Escribe tus comentarios e inquietudes abajo, y si te gusto esta información, no dudes compartirlo a tus amigos!