Por: Lina Fierro.

Por estos días, “nuestros hábitos alimenticios” es quizá uno de los temas más frecuentes en cualquier charla cotidiana. No es un misterio que nuestra salud y vitalidad dependen de ellos en gran medida y que los efectos del descuido en la nutrición a largo plazo se han hecho evidentes en nuestra generación y en la de nuestros padres.

Como consecuencia de esto, el vegetarianismo, el veganismo y todas sus corrientes derivadas han pasado de ser modos de vida de selectos grupos con ideologías radicales, a ser una opción de personas comunes que han entendido el valor de las plantas y sus derivados, en contraposición a alimentos derivados de animales. El número de vegetarianos en el mundo va en aumento, asciende aproximadamente a 6,7% de la población mundial. India es el país con más personas vegetarianas, completando un 40% de su población. Tal parece entonces que no es una moda, es una tendencia que no empezó ayer y que además se va a quedar. Pero, ¿Qué es lo que defienden tan fervientemente estas comunidades y por qué? ¿Qué podemos aprender de ellas?

Queremos analizar con ustedes algunos aspectos muy relevantes respecto a la dieta vegetariana y vegana que seguramente los motivarán a hacer algunos cambios, como nos sucedió a nosotros.

Para empezar aclaremos conceptos. Los vegetarianos son las personas que han optado por una dieta libre de productos cárnicos, que involucren la muerte de un animal, más no sus derivados. Entre los vegetarianos hay algunas corrientes como los lacto-vegetarianos que pueden consumir lácteos y los ovo-vegetarianos que pueden consumir huevos, e incluso los ovo-lacto vegetarianos que consumen huevos y lácteos. Los veganos son las personas que no consumen ningún derivado de animales, ya sea como alimento o como utensilios. Esto excluye de su modo de vida los lácteos, los huevos, la miel, las pieles, entre otros.  Sus razones para no comer carne se relacionan con evitar la crueldad con los animales, por salud, por ecología y para evitar que esta forma de violencia a la larga afecte su cuerpo y emociones.

Ahora si, al punto.

En lo relevante a la nutrición y la salud:

Aquí citaré el famoso documental científico, que fuertemente recomiendo, llamado Tenedores sobre Cuchillos (Forks over Knives), con el doctor T. Colin Campbell. La correlación entre el aumento de las enfermedades cardio-vasculares y diferentes tipos de cáncer, con el consumo de carne en la historia es innegable, mientras que una dieta basada en plantas (Plant-based diet) tiene poder para reversar éstas y muchas otras enfermedades, y muestra de ello, son todos los casos expuestos en este documental.

Las carnes rojas, que incluyen la porcina, bovina, ovina y caprina, son ciertamente una fuente importante de proteína y nutrientes esenciales como el hierro y la vitamina B12 (aunque es reemplazable), pero tienen al igual que las carnes procesadas como el salami, tocino y salchichas, muchísimos ácidos grasos saturados, cuyo exceso es la principal causa de las enfermedades cardiovasculares. Y no te recomiendo sustituir la carne con queso, pues tiene igual o más grasa.

Ahora, siendo honestos con nosotros mismos, no buscamos acaso la carne mas blandita y fina, muchas veces importada, y además barata? Te has preguntado qué deben darle a la vaca o a los pollos para hacerla engordar en poco tiempo? Alimentarla con granos como maíz y soya, hormonas, concentrados baratos, y preservantes, además de limitar su movimiento evitando que pierda peso.

Y cuando es importada, cómo llega después de varias semanas de procesamiento y transporte viéndose fresca a tu mesa? Seguramente con las famosas inyecciones de monóxido de carbono.

Y para intensificar la producción por hectárea? Hacinarlos en galpones y corrales donde el oxigeno hace falta, las enfermedades son difíciles de controlar y se necesitan medicamentos para manejar el estrés en los animales. Y yo dudo que quieras que toda esta mezcla de antibióticos, hormonas de crecimiento, analgésicos, vacunas y preservantes hagan parte de tu alimentación. Y esto es aún peor si las carnes son procesadas.

La mayoría de estas cosas son inevitables (y desconocidas) si compras carne en grandes superficies. Y no es nuestra intención que dejes la carne del todo. Por una parte, hay que ser muy sabios en balancear la dieta, y por otro, la ciencia no prueba aún que sea más saludable dejarla del todo. Es por eso que te presentamos opciones más saludables más adelante.

 

A nivel de sostenibilidad:

Crecí pensando que comer carne era un lujo, y aún cuando es más económica en estos días, no deja de ser un lujo que la tierra no podrá contener por muchos años más.

Permíteme explicártelo fácilmente: Las granjas familiares, en las que las personas compartían varias hectáreas con algunas vacas, pollos, cerdos, perros y demás, se han convertido con el tiempo en corrales donde se hacinan todos los animales, para producir más en menos espacio, donde las condiciones sanitarias no le permiten a los granjeros vivir tan cerca. Las enfermedades y el estrés en ellos han aumentado al punto de tener que darles medicamentos.

Naturalmente, los gases y eructos de las vacas son en su mayoría metano, gas 10 veces más tóxico que el CO2. Una vaca produce entonces la misma contaminación al día que una camioneta 4×4 recorriendo 55 km! Imagínate entonces cuánto metano es emitido cuando la industria ha multiplicado la cantidad de animales por metro cuadrado! Todo para satisfacer nuestro capricho (o necesidad creada) de carne.

Pero además ya no hay pastizales para alimentarlas (esto es costoso y lento), entonces las alimentan de cereales como soya, que para ser sembrados, han deforestado selvas tropicales en Suramérica, disminuyendo las fuentes de producción de oxígeno y secuestrador de CO2 del mundo. Lo anterior ha causado la extinción de muchas especies de animales y plantas silvestres tropicales. Estamos reduciendo la biodiversidad! A eso súmale los combustibles fósiles utilizados en los criaderos automatizados, el transporte de la comida, el transporte del ganado, los mataderos, en fin.

No se puede ignorar la cantidad de agua y comida que se destina para alimentar el ganado mientras muchas comunidades de personas están muriendo de hambre en el mundo. Comer alimentos de origen animal consume de 5 a 10 veces más agua que los de origen vegetal. Sólo por esta razón, para el 2050 todos necesitaremos ser casi vegetarianos para que haya comida para todo el mundo.

Como resultado, 18% de los gases de efecto invernadero son producidos por la ganadería, en contraste con el 13 % que es producido por todos los vehículos del mundo juntos. Esto fue lo reportado en el primer informe que relacionaba la ganadería con el cambio climático publicado por la FAO en el 2006, cuyo autor principal es el Dr. Henning Steinfield. Si se animan a profundizar, les recomiendo el documental Meat The Truth.

Entonces, ecológicamente hablando, siempre será mejor comer carne de pollos o animales pequeños no herbívoros. Y lo mejor que puedes empezar a hacer es reducir tu consumo de carne diario.

 

Desde el punto de vista ideológico:

Hay quienes piensan que el mundo estaría mucho mejor sin los humanos, otros que los animales tienen nuestro mismo derecho a la vida, otros que somos la raza superior, y así podríamos seguir. Sin embargo, yo pienso que como todo en la naturaleza, el Creador diseñó un orden para el equilibrio en la naturaleza, y nos puso a nosotros como sus administradores (No propietarios), y qué mal hemos hecho la tarea! Piénsalo, en cada aspecto de la vida, los humanos caemos en extremos.

Partiendo de allí, expongo algunos pensamientos de seguidores de estas corrientes.

“Comer carne no es parte de nuestro ciclo de vida, es parte de un ciclo de tortura y muerte”, argumenta Gary Yourofski, activista vegano de Israel. Extremista o no, pienso que la tortura a los animales, ya sea por diversión o por efectividad productiva, es comparable y está ligada con la deshumanización de los procesos industriales y económicos en el mundo. Tanto los animales como las personas son tratados como un número más en el sistema, sin consideración ni respeto. Cuando comemos animales, e incluso derivados de ellos, en las cantidades desproporcionadas en las que acostumbramos, apoyamos este tipo de industria, pues ésta se enriquecerá cada día más, si seguimos aumentando el consumo de carne en el mundo a la velocidad que vamos. Por ejemplo en China, donde no se acostumbraba a comer carne un tiempo atrás, se duplica el consumo cada 10 años.

Sin embargo, un vegano nunca apoyará ni en lo mas mínimo la muerte o explotación de un animal por manos humanas. Según Crónicas Veganas, una persona que tenga estrictamente este estilo de vida, salva de la muerte a 21 animales al año.

 

QUE PUEDO HACER AHORA?

TE PROPONEMOS UN RETO: Alimentarte con sólo derivados de plantas una vez a la semana! Si hacemos esto, equivale a ahorrarnos la polución de 500.000 carros al año!

Lo ideal es que escojas un día fijo a la semana, por ejemplo el lunes. Existe desde el 2003 un movimiento en los Estados Unidos llamado Meatless Monday, que nació con el objetivo de reducir en un 15% el consumo de carne para mejorar la salud y el medio ambiente. Te invitamos a ver su página: http://www.meatlessmonday.com

Por supuesto, como lo decíamos anteriormente, hay que ser sabios en nuestra dieta. No podemos dejar de suplir esa proteína animal. Aproximadamente debes comer 10 g de proteína por kg de peso al día. Por esto les dejamos esta lista para que la tengas mas presente en tu día sin carnes:

  • Legumbres: Fríjoles, chachafruto, soya (y tofu), lentejas, garbanzo, arvejas Puedes comerlos cocinados en guiso o preparar hamburguesas con todo esto! Además en su mayoría te aportarán mucho hierro.
  • Germinados: De lentejas, alfalfa, fríjol mungo, quinoa, entre otras. Las semillas germinadas contienen aún más nutrientes que las mismas sin germinar y son excelentes para ensaladas y sanduches.
  • Nueces y frutos secos: semillas de calabaza, almendras, nuez del Brasil, pipas de girasol, ajonjolí, nuez de Nogal, marañones, macadamia, maní.
  • Leche derivada de semillas: La leche de soya y la leche de almendras tienen de 7 a 9 g de proteína por porción.
  • Mantequilla de nueces: un par de cucharadas, ya sea de maní, almendras, o demás, te aportarán cerca de 8 g de proteína y además aceites grasos esenciales.
  • Semillas de Chía: Cada 30 g te aportan 5 g de proteína, además de fibra, calcio, antioxidantes y aceites grasos esenciales. Es un alimento muy versátil y su sabor es muy suave. Corre a conseguirlas!
  • Quinoa: Cada 60 g de este grano contiene 9 g de proteína, y es un excelente acompañamiento o reemplazo del arroz.
  • Amaranto: cada 60 g tiene cerca de 9 g de proteína y es un buen sustituto del arroz también.
  • Algas vegetales y spirulina (espirulina). En tan solo una porción regular provee una gran cantidad de vitaminas, minerales, hierro, ocho aminoácidos esenciales, enzimas, antioxidantes, es alta en clorofila y el 60% proteína necesaria a diario.
  • Hortalizas: Así es! Hojas verdes como la espinaca y la col tienen proteína y hierro. Son un buen complemento aunque no una fuente importante.

Es muy importante que las fuentes protéicas de plantas se varíen lo suficiente, porque contienen menos variedad de aminoácidos en cada una respecto a la carne, aunque al mismo tiempo son más fáciles de digerir al ser simples.

Por otro lado, puedes además comer carnes ambientalmente más amigables y saludables el resto de días, en proporciones más adecuadas. Escoge animales pequeños, de un solo estómago (no rumiantes) y con carne blanca, por ejemplo pollo, pavo, conejo, chigüiro, y hasta cerdo. Procura saber quién los cría, y que sea de la manera más natural y ética posible para los animales. Ten por seguro que la manera en como cuidan a sus animales, es como cuidan al consumidor.

Eso sí, lo mejor entre las opciones animales es el pescado. Además de cumplir las condiciones ecológicas, tiene un alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados, lo que equilibra los niveles de Omega 3/Omega 6. Los peces cultivados tienden a ser menos contaminados que los silvestres, debido a la contaminación de los mares y de muchos ríos. Entre más cercano sea el lugar donde los crían, podemos estar mas seguros que están frescos, además de ser mas amigables con el medio ambiente. Algunas opciones pueden ser la tilapia de Betania o la trucha de Salento.

Si aún deciden que no están listos para dejar la carne de res, les aconsejamos tener en cuenta de dónde viene, pues hay una manera de salir del círculo vicioso de apoyar y ser víctima de las atrocidades de la producción cárnica: Comprando carne de vaca que haya sido alimentada de pastizales principalmente (No con maíz/soya) y orgánicamente, contendrá menos grasa total y mas Omega 3. También será mas rica en vitaminas E, D, A, K2, zinc y hierro, y antioxidantes. Para más información sobre esto, visita esta página: http://www.metabolance.com/ethical-meat

Al ser vegetariano, la calidad y el origen de los productos que consumes se vuelve aún más importante, por esta razón, decide sembrar en casa algunas de tus variedades favoritas y lo que no puedas, cómpraselo a un productor local, pequeño y orgánico. En nuestro artículo acerca de la comida local y sostenible, les damos a conocer muchas opciones en Bogotá.

Recuerda que el consumidor sí decide lo que hace la industria!

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Bibliografía adicional

Meath the Truth Documental

Medico Preventivo / www.LovingHut.com/Pe / veganorganico@gmail.com / Todos los MIÉRCOLES Lea, Oiga y Vea: LosAndes.com.pe, RadioOndaAzul.com (4:30am, 7:30am y 10:30am) y TV Libertad (6:00am y 8:30am)